Los niños también aportan en la producción de alimentos

Maikel Laborde Zamora

Esta es la realidad del cubano, del cubano simple, del cubano de a pie, del cubano que no cree en bloqueo, el cubano que no cree en escases de recursos, del cubano que lucha por continuar siendo fiel con sus principios, del cubano que no le tiene miedo al trabajo, del cubano que ve en la tierra su sustento y que sabe que debe contribuir con su esfuerzo propio al beneficio de los demás aportando de esta manera a la seguridad alimenticia local. Así dias tras dias una pareja de campesinos, se ha propuesto producir alimentos para el pueblo y para el sustento familiar. En poco más de dos hectáreas de tierra, además de producir cultivos vareos dedican espacios para la cría de aves de corral, carneros y cerdos.


En esta campaña fueron capaces de entregar 20 quintales de frijoles, 50 de maíz, 30 de yuca y 20 de boniato, todo esto producido en secano, es decir, sin contar con sistemas de regadíos, solo con la lluvia cuando está dispuesta a caer en sus sembradío.
Para abastecer de agua todos los animales con los que cuentan deben recorrer 2 kilómetros entre lomas hasta donde se encuentra un arroyito, esto lo deben hacer 2 veces a la semana en una pipa artesanal montada en una carreta tirada por una yunta de bueyes.
Entre los miembros de la familia se encuentra un niño que tan solo con 10 años de edad ya brinda su aporte a la labranza de la tierra y a cuantas labores pueda ser para ayudar, siempre aprovechando los tiempos libres, pues su prioridad la dedica al estudio, realmente no convive con los abuelos sino con sus padres en la cabecera municipal muy distante de la finca. Lo cierto es que ya el intrépido niño no está tranquilo y solo espera que lleguen los fines de semana y las vacaciones para como dice él ir a ayudar a sus abuelitos que están solitos.
Esto demuestra que, en materia de ayuda familiar de colaboración, de amor al prójimo, de busca de soluciones hasta los niños saben dar su aporte demostrando porque la continuidad está garantizada, que las pequeñas acciones, aunque a veces parezcan insignificante son las que hacen posible que Cuba sea un gran país, de todos y para el bien de todos.

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